Qué impresión... estás al borde, separado de la caída por unos milímetros y sólo se te ocurre cerrar los ojos, para aumentar la sensación de vértigo. Ante una explosión semejante de sentimientos, no puedes reaccionar, cuando lo que realmente quieres es bailar, chillar, ¡saltar! Y te quedas parado, con la boca entreabierta, sonriendo. Tu corazón experimentando ritmos desconocidos hasta ahora, disfrutando como un crío con una pila. Entonces piensas "La próxima vez saltaré. Mi cuerpo reaccionará. Decidido."
Desnudo en su habitación, sentado en el suelo, con la espalda sobre el corcho. Oscuridad... iluminado, a intervalos no determinados, por agudas notas metálicas. Luz. Rodillas abrazadas y cabeza escondida. Negro... latido. Latido. Luz. Azul oscuro sobre su cuerpo. Negro... latido. Latido. Latido. Latido. Luz... azul.